Lunes, 20 de Noviembre de 2017

Historias/Recuerdos

LAS HISTORIAS de GRACIANO

El vuelo del ultimo Exocet en Malvinas.

Cuando hablamos del último Exocet disparado en Malvinas, nos remitimos a pensar en el utilizado por los aviones Super Etendart y que hiciera impacto en el portaaviones Británico Invencible y que lo dejara fuera de servicio en las operaciones en Malvinas.

Por: Carlos Graciano

10.06.2017

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Pero la realidad da paso a una de las historias más llenas de valientes acciones, una inagotable voluntad de los protagonistas de hacer casi lo imposible en contra de todo y todos y como no podía ser de otra forma, en una extraordinaria gesta muy poco conocida por la mayoría de los Argentinos.

Todo comienza los primeros días del mes de mayo cuando la Task Force inglesa operaba cerca de las islas, durante las horas de la noche dos fragatas y un destructor se acercaban a Puerto Argentino y al aeropuerto realizando un intenso cañoneo con sus sistemas de armas de grueso calibre, las unidades encargadas noche tras noche de esta operación eran la Glamorgan, Alacrity y Arrow.
 
De todo esto, el Almirante Edgardo Otero, oficial de la marina de más alto rango en las islas, toma nota de la ausencia de respuesta y se apresura a comunicarse por radio cifrada a Bahía Blanca para exigir acción y pidir dos lanchas torpederas para hostigar al enemigo y evitar nuevos cañoneos.

Armadas con torpedos filo guiados SST4, las pequeñas naves habrían sido ideales para la tarea que tenía en mente, la Armada contaba con 4 PR71 de origen alemán. Otero sabía que no había nada más desmoralizador para las tropas sitiadas que verse sometidas a una andanada de artillería sin tener medios con que replicar el ataque.

Aun cuando los artilleros del 3° Regimiento de artillería habían respondido con obuses de 155 mm que lanzaban granadas a 20 km, los buques británicos simplemente se alejaron un poco y seguían disparando.

Para hacer más agraviante el insulto, la Royal Navy había hecho ataques a plena luz del día, con fuego preciso de sus 4,5 pulgadas dirigidos por localizadores visuales en helicóptero, que también escaparon indemnes. Los buques se habían acercado a la costa sur de Puerto Argentino y batieron la zona donde estaban posicionadas las tropas argentinas en el cerro Sapper y el Monte Williams. Una atrevida demostración de fuerza, pero también una oportunidad que los defensores no debían dejar pasar por alto.
 
El pedido fue rechazado, aquellos que estuvieron presentes cuando Otero dio a conocer sus opiniones al Estado Mayor Naval recuerdan que el equipo de comunicaciones casi se derrite por el explosivo lenguaje de Otero.

Sin darse por vencido, el diminuto almirante y con la también participación del Almirante Allara, se comunica con su viejo amigo, el Capitán Julio Pérez, ingeniero a cargo del taller de los Exocet en base Espora para hacerle una pregunta: ¿sería posible disparar desde tierra un Exocet MM38?, si la armada no estaba dispuesta a defender las islas con buques, podría transferir a las islas algunos misiles para dispararlos desde la costa…
Ésta idea al Capitán Pérez lo cautivo aunque era necesario por lo menos dos meses de trabajo y pruebas, pero solo contaba con unos pocos días, este ingeniero había pasado años ocupado en dominar las artes de instalar los AM 39 en los SUE, y junto con su equipo de seis hombres se había puesto a la altura del desafío, y ahora Otero lo ponía frente a otro mucho más difícil.
 
Pérez, que había pasado casi diez meses en Francia estudiando las complejidades del misil francés, no subestimó la tarea por delante, y luego de 5 días de intensas consultas con sus colegas llegó a la conclusión de que desmantelar los lanzadores del MM38, tal vez de los destructores clase Sumner, el Seguí o Comodoro Py … era posible, pero llevaría tiempo levantar la plataforma inercial que proporcionaban a las computadoras del misil los datos de orientación necesarios para el vuelo, para hacer exitoso el lanzamiento, había que alimentar su sistema interno con una masa de datos de la computadora principal. Improvisar esta sincronización requería duplicar los procesadores de la plataforma que induciría al misil a creer que había recibido la información auténtica para seleccionar un blanco.
 
Se sumaron al equipo los técnicos Shugt y Torelli, destacados jóvenes que ya habían trabajado en la instalación del banco de control de misiles en las instalaciones de nuestros viejos destructores. Así se crearon unas "cajas de madera", en realidad computadoras "caseras" con las que comenzamos a medir las corrientes y señales que recibía y transmitía el misil

Había tres Obstáculos principales: el Primero, estaba la cuestión de la energía.

El Exocet necesitaba una fuente eléctrica de 440 voltios a 60 ciclos, una combinación casi única. Justo cuando Pérez comenzaba a desesperar al no poder encontrar un sustituto, el capitán de corbeta Benjamín Dávila recordó un viejo generador Siemens comprado a los alemanes en 1938, como parte de una batería de reflectores navales. Tras pasar 20 años en un depósito de la base, la enorme unidad, con seis toneladas de peso fue sacada de allí y se comprobó que funcionaba en condiciones óptimas, con la capacidad de producir la corriente necesaria. Era un equipo Alemán como se podía pensar en que no funcionaria!!!
 
El segundo problema era la plataforma física para los contenedores del Exocet.

El semirremolque en que se pensó instalar los lanzadores debería contar con algunas especificaciones que lo hacían incómodo y con un peso de 5 toneladas. La base tenía que ser robusta para aguantar dos lanzamientos pero con la capacidad de ser llevada a su punto de lanzamiento sin tropiezos que fue llamada ITB, "Instalación de Tiro Berreta", por la precariedad del sistema. No confundir con la firma italiana, acá era muy BERRETA….

Por último, estaba el tema del radar sustituto, para que el misil localizara el blanco.

Pérez confiaba en encontrar uno adecuado en las islas. Con sus improvisadas cajas de control de madera para reproducir el diálogo digital entre el misil y el sistema inercial, logró simular al menos 10 lanzamientos exitosos, al hacer concordar el sistema computadorizado con la memoria de orientación del misil. Había ya sido superado este importante problema, de modo que el generador, el semirremolque y los rack con los misiles extraídos del ARA Segui, fueron embarcados en dos Hércules que harían un vuelo nocturno a Puerto Argentino el 1 de Junio.

Hay que recordar que ese cruce se realizo con todas las fuerzas británicas operando a full eso quería decir que nuestros C130 deberían volar al ras del mar de noche solo tomando algo de altura para corregir su dirección y ver si habían buques enemigos sobre la ruta, hay que decir también que para virar los hermosos y nobles Hércules debían subir algunos metros ya que esa maniobra a ras del mar implicaría que puedan tocar sus alas el agua…...fueron tres intentos de cruce cuando recién se pudo aterrizar en la base Malvinas las dos anteriores fueron abortadas por presencia aérea enemiga.
 
El secreto del arribo a las islas era de suma importancia.

El semirremolque y el generador fueron transportados fuera del pueblo y escondidos en un cobertizo para evitar miradas indiscretas, los contenedores con los valiosos Exocet eran guardados en otro lugar con la ayuda de una enorme grúa que también era necesaria para montar los rack encima del ITB, días antes está importante pieza estaba fuera de servicio y un grupo de soldados a cargo del mantenimiento mecánico de estas unidades la pudo poner nuevamente en funcionamiento utilizando piezas de un motor encontrado dentro de una factoría pesquera en las islas.

Cada día a las 18.00 hs todo el sistema se montaba, trabajo que llevaba por lo menos dos horas en plena oscuridad y pasadas las 04.00 se desmantelaba para ser escondido de la vigilancia enemiga, con todo esto se trataba de optimizar el sistema de radar capaz de proporcionar al misil los datos necesarios.

La única unidad adecuada en servicio en las islas era el RASIT Francés radar de dotación del Ejército Argentino, concebido para uso en combate para la infantería, podía detectar movimientos a 30 kilómetros de distancia, este sistema había sido sometido a experimentos por Carlos Ries Centeno, un periodista de la “Aventura del Hombre” de Canal 13 de Buenos Aires más acostumbrado últimamente a perseguir animales que chapucear con un radar. 
 
No obstante, era Radioaficionado y había compartido las sensaciones frustrantes del bombardeo inglés. Había sido infante de Marina y dado de baja luego de un accidente automovilístico en 1973, se había acercado a las autoridades argentinas y se ofreció como operador del RASIT al cual conocía a la perfección. Se escuchó con cortesía su voluntad de ayudar para luego pedirle que colaborara con Pérez. Juntos con éste comprobaron que el principal problema era que el RASIT leía datos en metros y mili pulgada, esto requería una compleja conversión de datos al Exocet, que tomaba datos en azimut y kilómetros.

Mediante una tabla de conversiones realizada ya en las islas y una calculadora de bolsillo, uno de los subordinados de Pérez, Mario Abadal, logró meter los datos del RASIT a la computadora de comando del Exocet. Convencidos que el sistema podía funcionar, Pérez indicó que estaban listos para el lanzamiento, y se trasladaron en la noche del 2 de Junio hasta una posición de lanzamiento adecuada para emboscar a los buques británicos y esperar que la primera presa se pusiera a tiro.

Pocas horas antes del amanecer del 5 de junio, el Gran Radar Westinghouse del Ejército informó la presencia de un buque de superficie alejándose hacia el Atlántico, luego de una noche de labores de bombardeo, el RASIT enclavó el objetivo y se pulso el botón de lanzamiento, pero el misil funcionó mal. Desilusionado, Pérez activo el segundo contenedor, pero omitió tomar en cuenta que el primitivo condensador utilizado necesitaba 20 minutos para calentarse y operar para adquirir los datos telemétricos, y en su entusiasmo, disparó luego de 8 minutos. El segundo misil fue lanzado, pero no dio en el blanco, el barco siguió su marcha sin percatarse del peligro que lo amenazaba.

A todo esto se había quemado un condensador, justamente el único componente ingles del sistema. Se busco un reemplazo en las islas, se hablo con el jefe del Batallón Antiaéreo de la Infantería de Marina (BIAA), que defendía Puerto Argentino. Se necesitaba un diodo casi se diría cualquier diodo similar. Pero la casualidad dio que dentro del kit de repuestos del sistema "Tiger-Cat" (de dotación en el BIAA) estaba el mismo diodo. Mismo número de Stock, misma especificación. Realmente fue un milagro!!!
 
Ahora el equipo solicito con urgencia un segundo juego de Exocet al continente, una vez más nuestras Chanchas (C130) en pocos días los pusieron nuevamente en las islas, después de arribado y ya en posición fueron varias noches donde no habían ecos en el radar Rasit y ahí se produjo una anécdota más de esta historia…..la noche del día 11 era una más de tantas noches esperando a la presa y que se alinearan los parámetros para efectuar el disparo, fue ahí cuando después de tanto armando y desarmando el sistema un integrante del equipo propuso hacer las danza de la lluvia el conocido UKA UKA!!!! Así fue que llegada las 23.00 hs todo el grupo bailo durante varios minutos en la oscuridad esta singular danza india…

A eso de las 02.00 del 12 JUN, se cruza un buque por delante del lanzador, y Ríes Centeno lo capta con el RASIT, al límite de su alcance. Ese fue el destructor HMS Glamorgan, de 5440 toneladas de desplazamiento… estaba a poco mas de 29 km el limite eran 30 no había tiempo para dudas se cargaron los datos con enorme velocidad, el misil activó los sistemas, todos los parámetros estaban en verde y fue lanzado... como en la oportunidad anterior se vio la tobera perdiéndose en el negro horizonte del océano…. luego un relámpago ¿quizás un Sea Cat del buque? y una explosión.

El misil había impactado, las frecuencias de radio estallaron, el flujo de comunicaciones era alto,… inusual, gritos y llantos de emoción de todo el grupo y de otras dotaciones militares que sufrían el acoso inglés .. .

En ese momento el puente de mando del buque británico estaba a cargo del primer oficial que hizo al ver el resplandor del misil una maniobra que a la postres hizo que el daño sea menor en su navío, viro su timón poniendo la popa hacia el misil el cual impacto en el hangar del helicóptero de dotación, de todas formas la explosión produjo 13 muertes y 22 heridos y la pérdida total de operatividad del destructor, ningún navío mas volvió a acercarse a Puerto Argentino hasta la capitulación.

Cuando llego el momento final que fue la derrota militar, el Capitán Pérez junto a sus Tenientes estaban dispuestos a volar con granadas todo el equipamiento y fue ahí que un instante antes el Almirante Otero se comunico y pregunto, ¿los Ingleses tienen EXOCET? y la respuesta fue SI SEÑOR, entonces no destruya nada Capitán deje que estos gringos vean que el ingenio Argentino destruyo uno de sus mejores buques… para el mando inglés fue algo imposible de imaginar.

Es de hacer notar que fue la primera vez en la historia que un misil era disparado desde tierra a un buque y con éxito. Los ingleses tomaron nota de esto y desarrollaron el sistema Excalibur hoy emplazado por ejemplo en Gibraltar y en Chile.

El Contraalmirante VGM (R) Julio Marcelo Pérez fue condecorado por la Armada Argentina y el Congreso Nacional por el diseño, construcción y operación del sistema misilístico Exocet ITB Argentino. Condecorado por el gobierno francés con la “Ordre National du Mèrite” en el grado de Comandante.

Viva la Patria ARGENTINA ….
 
Por Carlos GRACIANO

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