Lunes, 20 de Noviembre de 2017

Historias/Recuerdos

LAS HISTORIAS de GRACIANO

Piloto con aroma de Mujer.

Cuando pensamos en mujeres destacadas en el ámbito militar Argentino, es imposible no pensar en esas valientes que pelearon contra los ejércitos Realistas y que dieron paso al nacimiento de nuestra nación, allá en los comienzos del 1800.

04.07.2017

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Pero si queremos recordar algún nombre con posterioridad a esas grandes guerreras que supieron ganar el respeto de su tropa luchando codo a codo con ellos, la cosa se pone casi imposible, argentina se caracteriza por tener una memoria muy corta o nula para rendirle homenaje a sus héroes.

Deseo contar una historia que recuerda a una mujer Argentina desconocida seguramente para todos y que no merece serlo, con seguridad.

Maureen Adele Chase Dunlop, nació en Quilmes, Buenos Aires, el 26 de octubre de 1920.

Sus padres fueron el empresario rural australiano Eric Chase Dunlop, que se había ofrecido para la Real Artillería de Campaña durante la Primera Guerra Mundial y luego fue empleado de una empresa británica para gestionar 250.000 hectáreas de las explotaciones de ovino de la Patagonia, y su esposa inglesa Jessimin May Williams. La pareja también tenía una hija mayor, Joan y un hijo más joven Eric.

Maureen mantuvo siempre su doble nacionalidad Argentina y Británica y a pesar de que fue educada en el Colegio Santa Hilda en la Localidad de Hurlingham en Buenos Aires por un tiempo, recibió la mayor parte de su educación de una institutriz.

De muy pequeña se caracterizo por su belleza y su amor a los animales, principalmente a los caballos, era un gran jinete, su juego preferido era correr a la par de los trenes saludando a los maquinistas.
 
Durante unas vacaciones en Inglaterra en 1936 tomó clases de vuelo y después, al regresó a Argentina, cambió su edad variando su año de nacimiento, para que pudiera continuar legalmente su entrenamiento de vuelo en el Aeroclub Argentino, sus instructores vieron en ella un piloto natural, sabia volar como un ave!!!

Al estallar la segunda guerra, Dunlop decidió activamente apoyar al Reino Unido. Para unirse al Air Transport Auxiliary (ATA), las mujeres pilotos necesitaban un mínimo de vuelo en solitario de 500 horas, el doble que el de un hombre. Después de aumentar sus horas a lo necesario, a principios de 1942 Dunlop y su hermana viajaron a través del Océano Atlántico en un buque de bandera argentina, país que permaneció neutral durante la guerra.

Inicialmente Maureen Dunlop voló con el 6 Ferry Pool en Ratcliffe cerca de Leicester, pero más tarde se trasladó a Hamble en Southampton, eran un grupo de 164 mujeres pilotos. Desde allí se entregaban a los escuadrones los Spitfires. El llevar aviones de combate desde sus fabricas a los escuadrones desplazados en los teatros de operaciones, no era lo que se dice un trabajo fácil ni tranquilo, el control de calidad ante las urgencias que demandaba el frente de combate, era casi nulo, hacia que estos pilotos se vieran forzados a realizar las pruebas en el mismo vuelo de entrega.

En una ocasión justo después del despegue, el pabellón de la carlinga de su Supermarine Spitfire voló, ella logró realizar un aterrizaje forzoso exitoso. En otro caso, el motor de su avión Argus falló y se vio obligada a aterrizar en un campo donde se descubrió que había un pistón que había volado. Muchos fueron sus vuelos donde al llegar se le debían hacer reparaciones y ajustes a esas maquinas.
 
Dunlop se convirtió en  chica de portada cuando se publicó una foto de ella apartándose el pelo de la cara después de salir de la cabina de un Fairey Barracuda. Apareció en la portada de la importante revista Picture Post el 16 de septiembre de 1944, demostrando que las mujeres podrían ser valientes y glamorosas e integrales para el esfuerzo de una guerra. Su imagen se convirtió en representativa de las mujeres en la segunda guerra. Una novela de Isla Dewar sobre las mujeres de la Segunda Guerra, Izzy's War, utilizó la foto de Dunlop en su portada.

Entrenada para volar 38 tipos de aeronaves algo casi imposible para muchos pilotos, sus 800 horas posteriormente se registraron en Spitfires, Mustangs, Typhoons y bombarderos como el Wellington. Más tarde declaró que su tipo favorito de avión era el de Havilland DH.98 Mosquito.

Pero como todo piloto de aviones de combate su deseo era formar parte de un escuadrón de cazas, algo que fue totalmente prohibido por las conservadoras autoridades Británicas de esa época, es conocido sus reclamos, decía ¡pensé que era algo totalmente injusto! "¿Por qué sólo los hombres deben matar hombres? 

Todos los pilotos ATA volaban los mismos tipos de avión y frente a los mismos riesgos, Sir Stafford Cripps, Mariscal del Aire inglés, dispuso que los pilotos de sexo femenino, debían recibir igual salario que sus colegas masculinos y este pequeño grupo de mujeres con razón, se consideraban pioneras de la igualdad entre los sexos. Al final de la guerra, el ATA y sus 600 pilotos habían entregado un total de 308.567 aviones a los distintos escuadrones.
 
Después de la guerra, Maureen calificó como instructor de vuelo en la Base Aérea Luton de la RAF antes de regresar a la Argentina, donde en principio trabajó como piloto comercial, instruyo pilotos para Aerolíneas Argentinas. Fue instructora y voló para la Fuerza Aérea Argentina que recién se estaba formando y que los entonces nuevos pilotos militares aprovechaban su experiencia en las aeronaves de procedencia inglesa que eran ingresadas a los distintos escuadrones de cazas y bombarderos Argentinos.

Además luego de su retiro tuvo una empresa de taxi aéreo, sin dejar de volar activamente hasta 1969.

En 1955 conoció y se casó con Serban Popp, un diplomático rumano retirado, que vivía en Argentina y en 1973 se trasladó a Inglaterra, donde compraron una granja cerca de Norwich. Pronto descubrió que su permiso de conducción había vencido. A pesar de que su licencia de piloto comercial estaba todavía en vigor, tenía que presentarse de nuevo a su examen de conducir británico, por lo que pese a poder volar aviones, no podía conducir automóviles. Sorprendió a sus hijos mediante cinco intentos de persuadir al examinador que estaba en forma y capaz de conducir en las carreteras británicas. Pese a su edad, y que las normas británicas de conducción casi la excluían de darle el registro, pudo completar el curso (que en Gran Bretaña es de dos años de duración y 200 horas de conducción asistida) y recibir su habilitación, lo que demostraba su mitológica perseverancia.

Siempre mantuvo la ciudadanía argentina, incluso pese a la Guerra de las Malvinas de 1982.

 Durante el conflicto fue entrevistada por el gráfico Dayly Telegraph para conocer su posición, ella dijo por ese entonces que le dolía el alma ya que sus dos países amados estaban enfrentados.

En 2003 Maureen Dunlop fue una de las tres mujeres pilotos de ATA que recibieron el premio Master Air Pilot del Gremio de Pilotos y navegantes de Aerolíneas y el Award Air Navigator.

Falleció el 29 mayo de 2012 a los 91 años, en su hogar de Norfolk.

Esta es una breve reseña para conocer a una mujer que llevo su valor a los mandos de distintos aviones de combate y civiles durante una guerra y en los principios del nacimiento de nuestra amada Fuerza Aérea Argentina.

Sería bueno que alguna calle o plaza en Quilmes llevara su nombre. Una utopía quizás de mi parte.

Viva la Patria Argentina!!!
 
Por: Carlos Graciano

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