El criterio de para otorgar los cupos se basó tradicionalmente en la declaración de la abundancia, suministrada por los dueños y encargados de los establecimientos agropecuarios, quienes considerando al guanaco como un competidor del ganado ovino por las pasturas, solían sobreestimar el número para obtener cupos más numerosos.
A partir de la recomendación de la CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) en el año 1993, se propuso la suspensión de las importaciones de guanaco desde Argentina, y se llegó a la prohibición de las exportaciones por la Autoridad Ambiental nacional, y al cese de la actividad comercial. En algunas provincias existe una legislación específica que regula diversos aspectos de la conservación y aprovechamiento del camélido. Si bien la actividad comercial tiene aún una escala reducida, su desarrollo requiere de la implementación de un plan de manejo que coordine las acciones de regulación, y que aseguren la preservación del animal en toda su área de distribución.
Estudios en la región En la región patagónica se realizaron distintas actividades bajo la convocatoria del Consejo Asesor Regional Patagónico de la Fauna Silvestre (CARPFS), para coordinar tareas y criterios para la elaboración de un plan de manejo en 1996, en la localidad de Puerto Madryn. Ya en el año 2000 en nuestra ciudad, se lograron acuerdos y se realizaron recomendaciones específicas para las evaluaciones poblacionales. Pero finalmente durante el 2004, se ejecutó una amplia convocatoria para que especialistas, científicos, técnicos y autoridades provinciales y nacionales, inicien el proceso de formulación y redacción definitiva de un plan de manejo del guanaco en Argentina. El fin operativo del plan de manejo es armonizar y coordinar las acciones, programas e iniciativas de protección y aprovechamiento de la especie, que aseguren su conservación y permitan uso sustentable de los camélidos. Un dato poco divulgado es que la Argentina es el segundo país en superficie certificada orgánica, con exportaciones del 90 por ciento de su producción. Resultaría de particular interés incorporar a las estrategias de uso de animales silvestres, conceptos de producción con el motivo de lograr producir con una calidad garantizada, permitiendo mayor competividad, acceso a mercados de elite y precios superiores en mercados internacionales.
El manejo de guanacos de forma sustentable puede implicar cambios positivos para el futuro de la especie, históricamente declinante. Debido a su adaptabilidad a distintas condiciones, y especialmente a su forma de alimentación, el guano ocupa hábitats con marcadas diferencias en estructura de la vegetación, relieve, clima y presencia de actividades humanas. Características de la especie El guanaco es un especie poligínica por defensa de recursos. La poliginia es un régimen social habitual en muchos géneros de animales. En ellos el macho reúne un harén de hembras, apareándose con todas ellas, generalmente de forma exclusiva, no permitiendo que otros machos del grupo accedan a ellas si no es mediante su sustitución como líder del clan. Pero también existen grupos de machos socialmente excluidos temporalmente de la reproducción. Hay evidencias que el tamaño medio de los grupos familiares de guanacos se mantiene en poblaciones de densidades tanto altas como bajas, pero la estructura social está influenciada por variables ecológicas tales como la dispersión de alimento y la presencia de depredadores. Como herbívoro generalista de selectividad intermedia, es capaz de consumir la mayoría de las especies de plantas disponibles, tanto pastos como especies leñosas y principalmente arbustos. Estudios llevados a cabo en Patagonia han evidenciado que guanacos y ovinos chocan significativamente sus preferencias dietarias en un 83 por ciento. Aunque ambos animales son capaces de consumir alrededor de 100 especies de plantas, el 80 por ciento de su dieta está contiene sólo 17 tipos. De la población total de guanacos de Argentina, la región patagónica alberga el 83 por ciento. El control y la erradicación de la caza ilegal es esencial si se quiere implementar un sistema racional de uso de la especie. Es imperiosa la coordinación de las autoridades de aplicación con estamentos judiciales y las fuerzas de seguridad. También se deberá fomentar la concientización de productores y pobladores rurales sobre la caza furtiva.