Sábado, 21 de Marzo de 2026

Notas Del Director

EL ATAQUE BRITANICO A LAS GEORGIAS DEL SUR...

Una nota con muchos detalles y el privilegio del relato personal del Capitan Bicain, a cargo del submarino ARA Santa Fe.
Sabías que el entonces Tte. Navio Astiz comandaba unicamente un pequeño grupo de entre 10 y 15 infantes de marina y su grupo fue el ultimo en rendirse?

28.09.2010

El mando militar argentino resolvió que era necesario reforzar la Guarnición de las Georgias, por lo cual se ordenó a la Corbeta A.R.A. Guerrico, con una fuerza de Infantería de Marina de 40 hombres dirigirse a Grytviken, donde el "Endurance" había desembarcado a 22 infantes de marina quedando, además, 13 civiles pertenecientes a "British Antartic Survey". Debido a los fuertes temporales que azotaban el Atlántico Sur, el ARA Guerrico consiguió arribar a la zona de la Bahía Cumberland (isla San Pedro), el día 2 de abril, el mismo día del desembarco de las tropas argentinas en Puerto Stanley para la retoma de las Islas Malvinas.

Debido a que las condiciones meteorológicas y lo avanzado de la hora impedían realizar la tarea de tomar Grytviken en esos momentos, el CN Trombeta, a cargo del Grupo de Tareas, resolvió demorarla para el día siguiente, informando por radio al Jefe de Base del "British Antartic Survey" la transmisión de un mensaje importante en la primera hora del día 3 de abril. A las 10.00 horas del 3, se solicitó al Jefe de Base del B.A.S. su rendición, en vista que el Gobernador Hunt había hecho lo propio en Malvinas, y a fin de evitar problemas mayores. El Jefe de Base informó que su Gobierno le había ordenado resistir, y solicitándole no hacer uso de la fuerza, pues en ese caso él perdería autoridad como Comandante Civil y las tropas britanicas se harían cargo de la resistencia.

El CN Trombeta decidió no esperar más tiempo, y ordenó el desembarco de la dotación del Grupo de Tareas mediante un helicóptero Puma del Ejército Argentino. El primer grupo de Infantes de Marina fue dejado en una playa en las proximidades de la Punta Coronel Celaya, a la entrada de la Caleta de Grytviken, sin que se registraran novedades. Al efectuarse el segundo traslado, en proximidades de ese mismo lugar, el helicóptero recibió una fuerte descarga de armas automáticas que lo averiaron y le produjeron varias bajas, obligándolo a realizar un aterrizaje de emergencia en la orilla opuesta de la caleta. Un helicóptero Alouette del Bahía Paraíso acudió en su ayuda y evacuó a los heridos. Debido a que el primer grupo desembarcado se hallaba bajo fuego enemigo, el Jefe de Grupo ordenó a la Corbeta A.R.A. Guerrico entrar en la Caleta y hace uso de sus armas para forzar la rendición de los defensores.

Al entrar en el estrecho espejo de agua, la corbeta fue atacada con fuego de armas automáticas y un proyectil antitanque, los que le ocasionaron averías en el lanzador de misiles "Exocet" y varias bajas. Poco después, realizó una segunda aproximación, y luego de disparar brevemente sus armas, las defensas se rindieron.

Posteriormente se desembarcó al grupo del TN Astiz para que se hiciera cargo de los prisioneros militares y civiles que no habían sufrido baja alguna y quienes fueron transportados al ARA Bahía Paraíso para su evacuación.

Con tres bajas y siete heridos, desembarcaron pertrechos y provisiones para el personal de infantería de marina que quedaría a cargo de la defensa de la Isla San Pedro: el TN Luna y 40 hombres en Grytviken y el TN Astiz y sus 10 hombres en Puerto Leith, junto con los obreros de Davidoff. Los prisioneros británicos fueron traslados en los buques a la Argentina.

Posteriormente, la flota britanica toma rumbo hacia las Georgias, con la finalidad de recapturarlas, a sabiendas de que alli la dotación argentina era reducida. Su enorme poderío le aseguraba un triunfo indudable.

El día 23, es detectada la presencia del submarino ARA Santa Fe; todas las operaciones britanicas se detuvieron de inmediato, el HMS Tidespring se envió a aguas más apartadas, otros dos petroleros en aproximación se desviaron y la flotilla británica se desplegó en orden de combate para interceptarlo

Sin embargo pese a las pobres condiciones del buque argentino, el Capitán Bicaín del Santa Fe, logró escabullirse.

QUE OCURRIO DESPUES?

Relata el Capitán Bicain, respecto de la taera del submarino ARA Santa FE : Nuestra misión era el transporte de una fracción de apoyo de once hombres de Infantería de Marina con varias toneladas de equipo para reforzar el grupo existente en la estación ballenera.

Zarpamos el 16 de abril, el tránsito hacia Georgias fue muy lento debido a una climatología adversa casi permanente que nos obligaba a navegar en inmersión a unos pocos nudos por el problema de la batería. Llegando a la Isla, no sólo teníamos información de la Fuerza Aérea Argentina de la presencia en la zona de unidades británicas sino también por rumores hidrofónicos captados por nuestro sonaristas.

Tenía previsto partir desde la caleta a las 04:00, pero la maniobra de descarga se retrasó casi una hora. Concluida la tarea, ordeno al Jefe de Navegación partir con los motores diesel a la máxima velocidad posible y con la nave lista para ir a inmersión. La salida de la bahía nos insumió unos 50 minutos, previendo realizar una derrota similar a la de la entrada.

Cuando alcanzamos aguas abiertas envueltos por la penumbra del amanecer, caímos a babor, ya cinco minutos de pasar a inmersión nos sorprende un helicóptero Westland Wasp que salió de la nubes y nos arrojó una bomba de profundidad que expotó cerca del tanque de seguridad. La explosión provocó no sólo el sacudimiento de la nave sino también la interrupción en el suministro de energía y el corte de comunicaciones.

Ordené virar hacia la costa mientras se aproximaban más aeronaves que alcanzaron a lanzar torpedos buscadores, los que no fueron efectivos por la escasa profundidad. En la vela se encontraban de guardia Feldman y Muraciole, estos tripulantes junto con Ghiglione, Mareco, Macias, Silva y Bustamante se armaron voluntariamente con los fusiles FAL de dotación y comenzaron a repeler el ataque. Esta acción les negó a los helicópteros la vertical de buque y sólo les permitió dispararnos con sus armas livianas de abordo. De pronto, una de las naves enemigas nos lanzó un misil, que estimo debe haber sido un AS-ll o AS- 12, que impacta y atraviesa la vela. Pensé que habían matado a todo mi personal allí destacado, pero cuando pregunté las novedades me informan que sólo había resultado herido Macias, quien perdió una pierna. El enfermero suboficial Funes le realizó los primeros auxilios, impidiéndole hemorragias que le hubieran costado la vida. A pesar de los daños recibidos, pudimos alcanzar el muelle de la estación científica británica cubiertos por las armas de los IM desembarcados, que le dispararon a los helicópteros hasta con los misiles antitanque. Con esta respuesta las aeronaves británicas adoptaron posiciones más seguras.

Atracamos utilizando el periscopio y en cuanto las condiciones lo permitieron la tripulación fue descendiendo de la nave, la que al tener algunos de sus tanques perforados, se apoyó rápidamente sobre el lecho que estaba a escasa profundidad de la quilla. Mi segundo, el Capitcln de Corbeta Michelis, me sugiere alejar el submarino de la costa y hundirlo, pero ante la posibilidad de que la nave todavía tuviera posibilidades de navegar, ordeno esperar hasta la noche para evaluar los daños y en caso de ser posible retiramos bajo la protección de la oscuridad. Lamentablemente el Capitán Lagos me informa a las 17:00 que íbamos a rendirnos para evitar una masacre, ya que las fuerzas británicas habían rodeado la posición y dos fragatas comenzaron su hostigamiento. Lagos cumplió con las directivas políticas que le había impuesto la superioridad. Esto es que los ingleses tenían que tomar las Georgias con un acto de fuerza. Posteriormente pude apreciar que la decisión había sido acertada por la cantidad de fuerzas británicas comprometidas para la recuperación.

Luego de la rendición de la plaza, el Comandante de la Fuerza de Tareas británica, Capitán Young, me dijo: "Cuando lleguemos nuestros países nos van a criticar a ambos: A Ud. por haber perdido este viejo submarino y a mí por no haber impedido la llegada de su nave a las Georgias."

EL FINAL:

El teniente comandante Luis Lagos, a cargo de las islas Georgias del Sur, había decidido no luchar ante fuerzas tan enormes.
En la mañana del 26, Lagos firmaba la rendición en la base del British Antarctic Survey en King Edwards Point.

Astiz, responsable de los quince buzos tácticos en Leith, no aceptó al principio este hecho.
Pero ante la enorme y desproporcionada superioridad numerica del enemigo, por la tarde firmaría también la rendición a bordo del ''HMS Plymouth. Las Georgias del Sur habían caído.

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