Jueves, 22 de Agosto de 2019

Inform. General

Tiroteos en EE.UU.: un problema constitucional

Solo otros dos países en América tienen una legislación similar: México y Guatemala. Ambos presentan altos índices de violencia

13.08.2019

El 15 de diciembre de 1791, el Congreso de EE.UU. ratificó la llamada Segunda Enmienda de la Constitución, que decreta: “Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”.

La ley fue redactada en tiempos en que la sociedad estadounidense era en su mayor parte rural, vivía cerca de hábitats de animales salvajes o en zonas alejadas del amparo estatal. Por lo tanto, dependía de las armas para la caza y la autodefensa. Además, el país necesitaba de civiles armados para proteger el territorio. En el siglo XXI, las condiciones sociales no son las mismas, pero la legislación sí.

En 2008, la Corte Suprema concluyó que el libre acceso a las armas es un derecho de ciudadanos individuales por excelencia y no limitado a FF.AA. o policiales. Ello garantizó la adquisición, sin mayores trabas, de esos artefactos letales. Según un estudio de 2018 de la reconocida encuestadora Gallup, 43% de los estadounidenses tiene un arma en casa. Asimismo, se calcula que unas 393 millones de armas son propiedad de civiles en el país.

El problema obvio es que las armas pueden caer en manos incorrectas, como las de Patrick Crusius (21 años) —quien asesinó a 22 personas en El Paso (Texas), el sábado 3 de agosto, con un fusil AK-47— o las de Connor Betts (24), que horas después acabó con otras nueve vidas, en Dayton (Ohio), con un rifle de asalto.

Evidentemente, las recientes matanzas han vuelto a poner en debate la Segunda Enmienda. No obstante, la sociedad estadounidense quizá no esté muy dispuesta a que se cambie la ley. De acuerdo con otro sondeo de Gallup, 71% creía el año pasado que no se debía vetar legalmente la posesión de armas de fuego a civiles. De igual manera, 57% se mostró en contra de una ley que prohíba la manufactura, venta o posesión de armas semiautomáticas como rifles de asalto.

Violencia legal

La relación entre el libre acceso a las armas y muertes a causa de ellas es estrecha. Además de EE.UU., solo hay otros dos países en el continente donde se garantiza por derecho constitucional el libre acceso a las armas: Guatemala y México. El primero tuvo uno de los índices más altos de muertes violentas por armas de fuego en 2017: 29.6 por cada 100 mil habitantes, según datos del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Washington. Además, de acuerdo con la organización Insight Crime, 75% de los homicidios en Guatemala incluyeron un arma de fuego en 2015.

Por su parte, México cerró 2018 con casi 100 homicidios por día, muchos de ellos con armas de fuego. Aunque el Gobierno azteca ha intentado regular el acceso a estas mediante el aumento de requerimientos y limitación de los lugares en los cuales se pueden portar, existe un importante flujo llegando ilegalmente desde EE.UU. para uso del crimen organizado, lo que acrecienta la violencia.

En cuanto a EE.UU., reportó 37,200 muertes violentas por armas en 2016, con una tasa de 4.43 víctimas por cada 100 mil habitantes en 2017 (de acuerdo con el IHME). Paradójicamente, su índice de homicidios por armas es mayor al de países en conflicto como Afganistán (3.96 por cada 100 mil personas), Iraq (3.54), Yemen (1.01) o Siria (0.99), según datos del IHME. La razón podría estar en que mientras en dichas naciones el grueso de armas se concentra en las FF.AA. o grupos insurgentes, en EE.UU. se extiende a la población civil.

Solución parcial
 
Hay evidencia de que una legislación fuerte puede ayudar a reducir matanzas. “Sudáfrica emitió un acta de control de armas de fuego en 2000, vetando los rifles automáticos, instituyendo chequeos, licencias y permisos. En los siguientes cinco años, hubo un declive de 13.6% en el promedio anual de muertes violentas por armas”, señaló recientemente el investigador Vin Gupta, del IHME, al medio National Public Radio.

Por lo pronto, el presidente Donald Trump“la persona que más apoya la Segunda Enmienda”, según él mismo— ha propuesto al Congreso crear controles de antecedentes para los compradores de armas. Este anuncio no ha caído bien en la Asociación Nacional del Rifle (NRA), principal grupo de presión en favor de las armas y que cuenta con gran apoyo, principalmente en el Partido Republicano y sectores conservadores de la población. La NRA ha pedido que “no se sacrifiquen derechos constitucionales” y Trump ha prometido que sus intereses estarán “plenamente representados”.
 
Fuente: Diario Correo

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